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Monday, April 18, 2011

El Arbol de los Deseos...

Una vez un hombre indio estaba viajando y entró al Paraíso por error. En el concepto indio del paraíso hay árboles que conceden deseos. Simplemente te sientas bajo uno de estos árboles, deseas cualquier cosa e inmediatamente se cumple, no hay espacio alguno entre el deseo y su cumplimiento.


El hombre estaba cansado, así que se durmió bajo un árbol dador de deseos. Cuando despertó, tenía hambre y dijo: "¡Tengo tanta hambre! Ojalá pudiera tener algo de comida". Inmediatamente apareció la comida de la nada, simplemente flotando en el aire... Tenía tanta hambre que no prestó atención de dónde había venido la comida. Cuando tienes hambre, no estás para filosofías. Inmediatamente empezó a comer ¡la comida estaba tan deliciosa!

Una vez que su hambre estuvo saciada, miró a su alrededor. Ahora que se sentía satisfecho otro pensamiento surgió en él: "¡Si tan solo pudiera beber algo!". De inmediato apareció un vino estupendo...


Mientras bebía este vino tranquilamente y soplaba una suave y fresca brisa, sentado bajo la sombra del árbol, comenzó a preguntarse: "¿Qué está pasando? ¿Estoy soñando o hay fantasmas que están jugándome una broma?".  Y aparecieron fantasmas feroces, horribles, nauseabundos. Comenzó a temblar y pensó: "¡Seguro que me matan!"

Y lo mataron...









Monday, June 7, 2010

Lluvia para un florero...

Esta tarde llovieron recuerdos como nunca. Le llovieron torrencialmente dentro de su propia casa. Algunos eran anunciados con truenos, rayos y centellas. Otros llovieron con menos ruido y con menos electricidad.

Se acostó, se levantó, hizo café que no tomó... Quiso leer, quiso mirar una película, quiso ordenar placares... y no pudo hacer nada en medio de esa lluvia torrencial. Parecía que el techo se iba a venir abajo. Parecía que en cualquier momento empezarían las inundaciones.

Todos los recuerdos de esa lluvia venían con los ojos y la voz de él.

Venían con su risa y con esas maneras que él tenía de hacerle sentir que esas rosas las había ido a buscar a El Cairo para ella.

Venían con esos resplandores que él tenía en los ojos cuando pasaban muchos días sin verse y llegaba a cualquier hora de la noche porque la extrañaba.

Los recuerdos seguían lloviendo solos y ella no sabía qué hacer con tanta agua. No sabía qué hacer con esa laguna en el dormitorio, ni con esos charcos en el living.

La última vez, se habían despedido para siempre. No tenía sentido eso de verse cada tanto. No tenían sentido esas rosas de El Cairo, si después se deshojaban sin que él las viera. No tenía sentido que ella lo esperara por las dudas.

Después de esa última vez, fue que empezó a desatarse esta tormenta.
Esta lluvia impresionante que no paraba con nada. No paraba ni con una danza mágica.

En medio de truenos y relámpagos sonó el teléfono. Saltó de la cama y cruzó la laguna del dormitorio con el agua hasta la cintura, cruzó los charcos del living y llegó al teléfono y al florero vacío. Quiso disimular todo lo que estaba pasando dentro de su propia casa, pero no pudo. Del otro lado de la tormenta, él decía que escuchaba perfectamente el ruido de la lluvia sobre la mesa del teléfono. Se quedaron un rato en silencio y la lluvia no sabía que hacer.

Él le dijo que después de la lluvia siempre sale el sol. Le dijo que no hay tormenta que dure cien años. Le dijo que iba para allí, porque su casa estaba muchísimo más inundada que la de ella.

Él colgó y ella abrió las ventanas. Hizo café de nuevo, (el de antes parecía jugo de paraguas). Después se pintó un poco los labios. No quería tener una sonrisa tan aguada cuando él llegara. Miró por toda la casa y vio que los charcos y la laguna se iban evaporando a toda velocidad.

Antes que él llegara, el agua se había ido de todas partes, menos del florero. A ella le pareció bien que así fuera.

No es lo mismo poner rosas de El Cairo en agua de la canilla, que ponerlas en agua de una lluvia como esa.

Lía Schenk


Monday, April 5, 2010

Merecer...


Cuentan que había una vez un rey muy apuesto que estaba buscando esposa. Por su palacio pasaron todas las mujeres más hermosas del reino y de otros más lejanos; muchas le ofrecían además de su belleza y encantos muchas riquezas, pero ninguna lo satisfacía tanto como para convertirse en su reina.


Cierto día llegó una mendiga al palacio de este rey y con mucha lucha consiguió una audiencia.


No tengo nada material que ofrecerte. Solo puedo darte el gran amor que siento por ti, le dijo al rey, si me permites puedo hacer algo para demostrarte ese amor.


Esto despertó la curiosidad del rey, quien le pidió que dijera que sería eso que podía hacer.


Pasaré 100 días en tu balcón, sin comer ni beber nada, expuesta a la lluvia, al sereno, al sol y al frío de la noche. Si puedo soportar estos 100 días, entonces, me convertirás en tu esposa.


El rey, sorprendido más que conmovido, aceptó el reto. Le dijo: Acepto. Si una mujer puede hacer todo esto por mí, es digna de ser mi esposa.


Dicho esto la mujer empezó su sacrificio.


Empezaron a pasar los días y la mujer valientemente soportaba las peores tempestades... Muchas veces sentía que desfallecía del hambre y el frío, pero la alentaba imaginarse finalmente al lado de su gran amor.


De vez en cuando el rey asomaba la cara desde la comodidad de su habitación para verla, y le hacía señas de aliento con el pulgar.



Así fue pasando el tiempo... 20 días... 50... la gente del reino estaba feliz, pues pensaban ¡por fin tendremos reina!… 90 días... y el rey continuaba asomando su cabeza de vez en cuando, para ver los progresos de la mujer. Esta mujer es increíble, pensaba para si mismo y volvía a darle aliento con señas.



Al fin llegó el día 99 y todo el pueblo empezó a reunirse en las afueras del palacio, para ver el momento en que aquella mendiga se convertiría en esposa del rey. Fueron contando las horas... ¡a las 12 de la noche de ese día tendrían reina!... La pobre mujer estaba muy desmejorada; había enflaquecido mucho y contraído enfermedades. Entonces sucedió. A las 11:00 del día 100, la valiente mujer se rindió y decidió retirarse de aquel palacio. Dio una triste mirada al sorprendido rey y sin decir ni media palabra se marchó.



¡La gente estaba conmocionada! Nadie podía entender por qué aquella valiente mujer se había rendido faltando tan solo una hora para ver sus sueños convertirse en realidad. ¡Había soportado tanto!



Al llegar a su casa, su padre se había enterado ya de lo sucedido. Le preguntó: ¿por qué te rendiste a tan solo instantes de ser la reina?


Y ante su asombro, ella respondió:


Estuve 99 días y 23 horas en su balcón, soportando todo tipo de calamidades y no fue capaz de liberarme de ese sacrificio. Me veía padecer y solo me alentaba a continuar, sin mostrar siquiera un poco de piedad ante mi sufrimiento. Esperé todo este tiempo un atisbo de bondad y consideración que nunca llegaron. Entonces entendí: una persona tan egoísta, desconsiderada y ciega, que solo piensa en sí misma, no merece mi amor.


Desconozco su Autor(a)


Cuando ames a alguien y sientas que para mantener a esa persona a tu lado tienes que sufrir, sacrificar tu esencia y hasta rogar... aunque te duela, retírate. Y no tanto porque las cosas se tornen difíciles, sino porque quien no te haga sentir valorad@, quien no sea capaz de dar lo mismo que tú, quien no pueda establecer el mismo compromiso, la misma entrega... Simplemente ¡NO TE MERECE!

Monday, March 1, 2010

Errores que marcan...

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, un rey encargó a un joven relojero que le hiciera un gran reloj para colocarlo en la entrada de su castillo. La condición era que el reloj tendría que tener números romanos.


El día de la inauguración el Rey había congregado a todo el pueblo para que viera su nueva adquisición, y cuando estaban todos expectantes, procedieron a quitar el manto que cubría el Reloj. En ese instante se produjo un gran silencio seguido de risas y burlas hacia el Rey, ya que el joven e inexperto relojero había puesto el número 4, con cuatro palitos: IIII.


El rey se sintió tan ofendido que mandó a decapitar a este relojero en el acto. Fue entonces que, desde ese día, todos los relojeros del mundo, fabrican los relojes con ese "error" en honor a aquel desafortunado relojero...



Monday, January 4, 2010

El anillo del Rey...


Yo suelo volver sobre mis pasos, a veces me sorprendo a mi misma, otras me quedo asustada, porque noto los ciclos, cómo regresan etapas. Veo aquello en lo que he crecido y las cosas que me hacen retroceder. Aquello en lo que brillo y en las situaciones en que me puedo opacar hasta casi desaparecer en transparencias, lo que suele suceder cuando tengo el alma en carne viva.

Lo que no varía en el tiempo es esta terquedad por seguir, aún cuando las fuerzas no me acompañen. Cuando eso pasa, cuando las pilas se me descargan y me pesa hasta el aire, me pongo en automático, un pie delante del otro, repitiendo como un mantra "esto también pasará"... hasta que pasa... Igual me pasa cuando la felicidad me inunda la Vida. En ese caso, abro todos los sentidos y me empapo de esas energías fabulosas, que son las que me sostienen cuando llega la época del temporal...

De eso va este post de hoy... de las cosas que pasan...


 







El anillo del Rey...

 

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de su corte:
Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.


Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total... Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.


El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo: No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje.


El anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey.


Pero no lo leas, le dijo,
mantenlo escondido en el anillo.

-
Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado,
cuando no encuentres salida a la situación.


Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió su reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle, caer por él sería el fin, y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...


De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso, simplemente decía:


 "Esto también pasará...".


Mientras leía el mensaje sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos. El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas.


Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.


El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:


- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.


-
¿Qué quieres decir? preguntó el rey. Ahora estoy victorioso, la gente
celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una

situación sin salida.


- Escucha, dijo el anciano,
este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas,
también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado;
también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último;
también es para cuando eres el primero.


El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará...", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.


Entonces el anciano le dijo:

Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes.
Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza.
Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la
naturaleza misma de las cosas.
Grábatelo bien en tu cabeza y en tu corazón.

Desconozco su Autor/a





Monday, October 12, 2009

Mujer que busca Amor...

Había una vez una mujer que buscaba el amor. Lo buscaba de un lado a otro de la vida averiguando sus paraderos y preguntando por sus maneras. Lo buscaba intensamente.

Se ponía su piel y sus tocados de mujer y salía a buscarlo inventando baladas en los anocheceres y valses en las medias noches.

Se ponía sus mejores ojos y sus mejores labios y salía a buscarlo con caricias que después quedaban por ahí como palomas mojadas.

Ella y el amor se desencontraban siempre.Ella iba y él venía. Ella andaba por la selva y el amor por el desierto. Ella en el desierto y el amor en las alturas.
Ella en las orillas de arena y el amor dando vueltas por el Obelisco.

Lo buscaba en los puentes, en los túneles, en las avenidas, en los caminos de tierra. Todo un itinerario de búsquedas con líneas rectas y curvas que se fueron agregando a las líneas de sus manos.

A veces salía a buscarlo con herraduras de siete clavos.
A veces con la rosa de los vientos mojada en agua de rosa mosqueta.
Otras veces con tréboles de cuatro hojas latiendo en la mitad del pecho.

Creyó encontrarlo en los halls de los cines, en los museos, en los aeropuertos, en los bares, pero sólo fueron señales equivocadas. Ilusiones de los ojos. Encantamiento de los labios.

Un día dejo de buscarlo.
Guardó las herraduras y los tréboles en los cajones.
Dejó que la rosa de los vientos se fuera con el viento del sur y salió a la vida por otra puerta.

Caminó de un lado a otro tratando de saber cómo eran esos caminos. Cómo era caminar sin buscar el amor. Sin esperarlo. Ir por la vida sin el reloj de los desencuentros. Andar con cada cosa en su lugar.El corazón cumpliendo sus latidos y los ojos cumpliendo sus miradas. Andar así era un alivio de cuatro hojas.

Una tarde volvía de cualquier lado, caminando como si el paraíso pasara por esa calle. Iba como en el aire, pensando en cualquier cosa florecida. Iba con el reloj en ninguna hora y el corazón en ninguna espera.

Caminando así dobló la esquina y ahí estaba el amor.

Ahí estaba, esperándola con un aire de selvas y de océanos, en medio del ruido de los autos y de los semáforos florecidos.

Ahí estaba, con esa pluma de paloma en la solapa.

Con ese ramito de lavanda que no se había marchitado aunque ella hubiera demorado tanto tiempo en llegar.

Lía Schenk

Tuesday, November 25, 2008

¿Sabes por qué el anillo de compromiso se usa en el dedo anular?

Lo recibí hace poco por correo electrónico e independientemente de las cosas que pueden pasarte por la mente cuando lo leas, es una leyenda china hermosa que explica por qué los anillos de compromiso se usan en el dedo anular :)







Los dedos pulgares representan a los padres
Los índices representan tus hermanos y amigos
El dedo medio te representa a ti mismo
El dedo anular (cuarto dedo) representa a tu pareja
El dedo meñique representa a los hijos



Ok... primero junta tus manos palma con palma, después, une los dedos medios de forma que queden nudillo con nudillo, así como se muestra en la imagen:







Ahora intenta separar de forma paralela tus pulgares (representan a tus padres), notarás que se abren porque tus padres no están destinados a vivir contigo hasta el día de tu muerte; únelos de nuevo...

Ahora intenta separar de la misma manera los índices (representan a tus hermanos y amigos), notarás que también se abren porque ellos se van, y tienen destinos diferentes al tuyo... Vuelve a unir tus índices...


Intenta ahora separar de la misma forma los dedos meñiques (representan a tus hijos), éstos también se abren porque tus hijos crecen y cuando ya no te necesitan, se van... Une los dedos de nuevo...

Finalmente, trata de separar tus dedos anulares (el cuarto dedo que representa a tu pareja) y te sorprenderás al ver que simplemente no puedes separarlos... esto se debe a que (se supone) una pareja está destinada a estar unida hasta el último día de su vida y, según los chinos, es por eso que el anillo de compromiso se usa en este dedo...





The Greatest Love Of All / George Benson - Keys of Love

Tuesday, May 6, 2008

Lo que cada uno posee...

Me encontré este texto en un blog que me encanta y que suelo visitar asiduamente. Me recordó un cuentito que escuché en la radio, estando en Caracas, en la voz fabulosa e inigualable de Tomás Henríquez. Hablaba de un discípulo que insulta sin razón a su Maestro y éste, frente a los improperios del otro, no responde aboslutamente nada y se va tranquilamente. Otro discípulo indignado por la actitud grosera de su compañero y asombrado por el silencio de su Maestro, le pregunta a este último el por qué de su actitud, pues él piensa que debería haber puesto en su lugar a su condiscípulo... El Maestro sonriendo le responde: Cuando alguien te da un regalo y tú no lo aceptas ¿de quién es el regalo?







Una persona perversa resuelve
hacer un presente a un persona
pobre por su aniversario, e
irónicamante manda a preparar

una bandeja llena de basura y
desperdicios.


En presencia de todos, manda a

entregar el presente, que es
recibido con alegría por el
agasajado.


Gentilemente, el agasajado agradece y pide que
lo espere un instante, ya que le gustaría poder
retribuir la gentileza. Tira la basura, lava la
bandeja, la cubre de flores y la devuelve con
un papel donde dice:


"Cada uno da lo que posee"


No pierdas tu calma. Piensa antes de hablar y no
cedas a su impulsividad.


Así que no te entristezcas con la actitud de
algunas personas; no pierdas tu serenidad.
La rabia hace mal a la salud, el rencor daña el
hígado y la cólera envena el corazón.


Domina tus reacciones emotivas. Se dueño de ti
mismo. No arrojes leña en el fuego de su
aborrecimiento.


"Guardar resentimientos es como tomar
veneno y esperar que otra persona muera"






Me lo traje del blog de mi paisano Manuel F. Rangel Esteves,
Mente, Cuerpo y Emociones

Monday, March 3, 2008

Sostener(me)...

No hay una razón o hay infinitas,
lo cierto es que aunque sea de a pasos pequeñitos
siento que ha llegado la hora de volver aquí...


:)




*A los que han dejado comentarios


*A los que han enviado correos llenos de ternura,

de solidaridad, de cariño infinito,

de pps y videos inspiradores


*A los que han llamado


*A los que se han aparecido

por el Messenger o el Facebook...


*A Rosa, Mahe, Leo, Carlos, Gigi y Tawaki




A todos: ¡Mil GRACIAS!











Uno no es la mitad de Dos,
Dos son las mitades de Uno...



Le dijo una vez la montaña al abismo:

-"Yo, desde mis majestuosas cumbres
tengo al mundo a mis pies, contemplo
los más bellos amaneceres
y los más esplendorosos crepúsculos;
la luz de la luna acaricia mi cuerpo y
me siento parte de las estrellas
porque casi puedo tocarlas.
Es tan grande mi presencia que casi
puedo sentir que toco a DIOS.

Y tú, insignificante abismo...
¿Qué haces allá abajo?"

Y el abismo le contestó:
- "YO SOY QUIEN TE SOSTIENE"



***






Sin la existencia de la piedra más pequeña,
no se formaría la playa.

Sin la existencia de un hilo,
una alfombra no tendría tanta belleza,
y sin la existencia de la gota de agua,
el océano no tendría su inmensidad.

Toda la existencia y todos los seres
somos indispensables
y nadie está por encima
de nadie...


Desconozco su Autor(a)
Recibido por correo electrónico (Gracias, Petu!!! :)
La foto es del Parque Nacional El Ávila
en Caracas, Venezuela, me la traje de
aquí

Monday, January 21, 2008

El tornillo...

Algunas veces es un error juzgar el valor de una actividad simplemente por el tiempo que toma realizarla...

Un buen ejemplo es el caso del ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja... una computadora que valía 12 millones de dólares. Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato.

Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

-"¿Cuánto le debo? "- preguntó

- "Son mil dólares, si me hace el favor"

- "¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos momentos de trabajo? ¿Mil dólares por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad disparatada! La pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique."

El ingeniero asintió con la cabeza y se fue.

A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar.

La factura decía:

Detalle de servicios prestados

Apretar un tornillo.............................1 dólar
Saber qué tornillo apretar................ 999 dólares

TOTAL.......................................1.000 dólares



Desconozco su autor(a)
Recibido por correo electrónico (¡Chas gracias Leopoldo! :)

Wednesday, September 12, 2007

Y mientras camina...

Un hombre que paseaba por el campo se topó con un espantapájaros.

-Debes de estar cansado de estar siempre aquí, en este campo solitario, sin nada que hacer –comentó el hombre.

Respondió el espantapájaros:
-El placer de alejar el peligro es muy grande, y yo nunca me canso de hacerlo.
-Entiendo. Yo también he actuado así últimamente, con buenos resultados –afirmó el hombre.
-Pero sólo se pasa la vida espantando las cosas aquel que está lleno de paja por dentro –repuso el espantapájaros.

Al hombre le llevó algunos años comprender esta respuesta:
todo cuerpo que tenga carne y sangre en su interior ha de aceptar de vez en cuando lo inesperado. Pero quien no tiene nada por dentro, continuamente aleja todo lo que se le aproxima; y, así, ni siquiera las bendiciones de Dios consiguen acercársele.
Warrior of the Light On Line
 


Paulo Coelho

Thursday, June 21, 2007

¡Feliz Solsticio de Verano!



El sol había encargado al murciélago que llevara a la luna una bolsa con oscuridad. En el camino, el murciélago paró a beber agua, dejó la bolsa en el suelo y unos animales curiosos la abrieron y la oscuridad se escapó.


El sol obligó entonces al murciélago a vivir en la noche hasta que hubiera recogido de nuevo la oscuridad que había perdido. Solamente una noche al año el murciélago y el sol se volverían a encontrar: la noche del solsticio de verano.

Leyenda de las tribus Komo
de Sierra Leona, África.

Friday, June 9, 2006

Time goes by...

Mi amiga Coletta solía decir, y hace ya mucho tiempo:
"Estamos entrando en la edad del nunca me había pasado".
Y es así.

Decimos: "Es curioso. Nunca me había pasado. Me agaché a recoger un tenedor y se me trabaron cuatro vértebras de la columna".

Escuchamos: - Es notable. Nunca me había pasado.
- Mordí un caramelo de limón y un premolar se me partió en ocho pedazos.

Es que, así como se habla de un Primer Mundo y de un Tercero sin que nadie conozca a ciencia cierta cuál es el Segundo, nosotros hemos pasado de la Primera Edad a la Tercera sin recalar por la Segunda y el cuerpo acusa recibo de tal apresuramiento.

El tiempo mismo, incluso, ha tomado una consistencia gelatinosa, plástica, mutante. Calculamos: "Cuánto hace que se mudó Roberto a su nueva casa?". Y arriesgamos: "¿Tres, cuatro años". Hasta que alguien, conocedor, nos saca de la duda: "Catorce".

Suponemos ante el amigo encontrado ocasionalmente en la calle:

"Tu pibe debe andar por los seis, siete años".
"Tiene diecinueve" -nos contesta el amigo- "Vení Tacho". Y nos presenta a una bestia de un metro ochenta, pelo verde, un clavo miguelito clavado en la ceja y un cardumen de granos sulfurosos en la mejilla.

Se corrobora entonces aquello que, dicen, decía John Lennon: "El tiempo es algo que pasa mientras nosotros estamos distraídos haciendo otra cosa".

Y suerte que estamos distraídos haciendo otra cosa.
Mucho peor es aburrirse.

Es dulce rememorar ciertos momentos, pero más me entusiasma pensar en las cosas que tengo para hacer.
Es que muchos de esos ciertos momentos son muy viejos.

Y por lo tanto vale recordar el consejo dado por Javier Villafañe cuando alguien le preguntó como hacía para conservarse tan joven pasados los ochenta años.
- No me junto con viejos, - respondió el maestro.

Fontanarrosa