Saturday, May 29, 2010

Grandeza y generosidad democrática: Elecciones en Colombia


Por Fernando Dorado / Periodista colombiano

La principal tarea de los demócratas colombianos es derrotar la alianza criminal uribista que se formó en Colombia desde los años 90; la cual, durante los últimos 8 años se apoderó del aparato de gobierno y se enquistó en una parte del Estado.

Esa estructura delictiva se puso al servicio del gran capital internacional. Con su ayuda, poderosos grupos corporativos transnacionales se apropiaron de territorios estratégicos, de significativas riquezas naturales y de fundamentales sectores económicos del país. Coincidió con la «nueva colonización económica y cultural» lanzada desde Europa.[1]

Además, han convertido a Colombia en un Estado fallido[2]. Su intención es usar al país a modo de instrumento de contención de las revoluciones nacionalistas que hoy se desarrollan en América Latina.

Durante dos décadas el conflicto armado interno y la economía del narcotráfico han sido utilizados para debilitar la precaria institucionalidad neo-granadina; engañar y someter a nuestro pueblo con la fórmula del miedo; y suprimir cualquier vestigio de dignidad nacional. Y vaya que lo han conseguido.

Hay que tener presente los intrincados lazos y relaciones entre esa mafia criminal, la oligarquía colombiana, el gobierno de los EE.UU., las transnacionales extranjeras y gran parte de la clase política nacional y regional de nuestro país.

Desmontar ese poder es una labor monumental y riesgosa. Se requiere ir paso a paso. Hay que construir un gran movimiento democrático para adelantar un proceso que pueda ser coronado con éxito. No es fácil, hay demasiados intereses en juego.

El próximo 30 de mayo/2010 está en juego la permanencia en el gobierno de la cabeza de esa empresa criminal[3]. Derrotar al uribismo mafioso en esta coyuntura es fundamental. Sin embargo, parece que todavía no somos lo suficientemente conscientes de la importancia de esa tarea.

Las fuerzas y los pasos: ¿Cómo realizar con éxito dicha tarea? ¿Tenemos hoy, la capacidad y la fuerza para movilizar a nuestro pueblo y derrotar plenamente los poderes establecidos? No, no la tenemos. Muy pocas fuerzas han resistido la arremetida antidemocrática que ha utilizado todo tipo de armas, legales e ilegales. Es algo palpable.

El movimiento social ha sido absolutamente postrado. Hay que reconocerlo: las organizaciones populares están supremamente dispersas, golpeadas y debilitadas. Las fuerzas políticas de oposición han sido perseguidas y vilipendiadas. La izquierda democrática ha resentido los ataques y no pasa por su mejor momento.

Todos quisiéramos acabar de una vez con todos los males. Pero ello no es posible. La razón y la lógica nos dice que hay que ir poco a poco. Una oleada revolucionaria en Colombia no está a la vista. Ante ese panorama se hace obligatorio diseñar una estrategia realista. La confrontación total es suicida e impensable.

En esa dinámica hace dos años y medio Gustavo Petro trazó una táctica: “unir a las fuerzas sanas de la Nación”. Ahora, la “ola verde” se plantea construir la “legalidad democrática”. Son acciones concordantes. Ello haría viable un nuevo ambiente. Nos facilitaría “tomar aire”, reconstruir fuerzas y movimientos sociales, consolidar un clima de institucionalidad apuntalado en reglas democráticas básicas, y poder resolver en el inmediato futuro - de forma pacífica y civilista - los problemas económicos, sociales, territoriales y étnico-culturales que nos garanticen la existencia como país soberano.

Esa etapa inicial podría contener los siguientes momentos inmediatos:

Primero, sacar del gobierno a los agentes políticos de la alianza mafiosa eligiendo el próximo 30 de mayo o el 20 de junio, si hay segunda vuelta, a personas y grupos políticos comprobadamente éticos y honestos. Debe ser la única condición para poder sumar las mayorías necesarias.

Segundo, rodear al aparato de justicia, garantizar el nombramiento de un fiscal capaz e independiente, proteger a la Corte Suprema de Justicia, estimular y organizar a la población para denunciar los crímenes y la corrupción, lograr la condena penal y el rechazo social de la cúpula criminal. “Identificar a su principal orquestador” ha dicho el magistrado Jaime Arrubla.[4]

Tercero, diseñar una avanzada contra la ilegalidad y criminalidad en todos los terrenos, que a mediano plazo, tendrá que abordar la liquidación de la industria ilegal del narcotráfico, vía legalización. Deberá ser un esfuerzo del nuevo gobierno y de las fuerzas vivas de la Nación, que habrán de recurrir a los gobiernos de los países latinoamericanos y a la comunidad internacional. No hay otro camino.

Cuarto, en forma simultánea deberá trazarse una estrategia integral para desactivar los diversos factores de violencia, guerrilla, grupos paramilitares y bandas criminales.

Es evidente que derrotar electoralmente a esa alianza mafiosa va a ser difícil. Pero será casi imposible lograrlo si no entendemos el momento. Hay que tener en cuenta que todavía un buen número de colombianos cree en la buena voluntad y en la inocencia del presidente Uribe. Es decir, una fuerza no uribista que acceda al gobierno, va a llegar con mínimos márgenes de gobernabilidad. Pero puede ser un punto de apoyo para avanzar.

La equidad social y la soberanía nacional son aspiraciones de todos los demócratas. Pero, lo que hay que entender es que, mientras no tengamos mínimas condiciones de institucionalidad legal, será imposible re-construir las fuerzas sociales capaces de luchar contra las inequidades y desigualdades socio-económicas que sufre nuestro pueblo.

La resistencia criminal: Ante la eventualidad de perder las elecciones, la elite gobiernista uribista reacciona como le corresponde: amenaza, chantajea y muestra los dientes. Su comportamiento es de fiera acorralada. Ante las nuevas pruebas de sus delitos y de sus vínculos con el paramilitarismo, salen a denunciar imaginarios complots internacionales.

En esa misma dinámica la cúpula militar envía mensajes subliminales reclamando el fuero y la justicia penal militar. Los pronunciamientos de los generales retirados, aduciendo una baja moral en las filas, son muy dicientes. Los grupos paramilitares han reactivado su acción de muerte sistemática. Los recientes asesinatos de líderes sociales, defensores de derechos humanos y líderes del Polo, así lo ratifican.[5]

El presidente Uribe defiende a muerte su gallinita de los huevos de oro (gobierno). Es lo único que le puede garantizar impunidad y libertad. Ya ha ubicado a sus principales agentes en embajadas claves a manera de avanzada estratégica. En las siguientes semanas su desesperación va a ir in crescendo.

También el embajador estadounidense actúa con cinismo, desfachatez e insolencia. Rechaza la supuesta interferencia de gobiernos extranjeros en las elecciones colombianas al estilo de un virrey colonial que reclama soberanía sobre un territorio ocupado. Es increíble.

Todas estas manifestaciones de la reacción gobiernista deberían servir para unir a los demócratas. Ante las dificultades reales para concertar acuerdos programáticos entre los verdes, “rojos y amarillos, el movimiento social y las organizaciones no-gubernamentales podrían ayudar para facilitar acercamientos y acuerdos mínimos.

Después del 30 de mayo la estatura política, la generosidad política y la visión de Nación de los demócratas colombianos, se pondrán una vez más a prueba.

Fernando Dorado / DESPUÉS DEL 30 DE MAYO: GRANDEZA Y GENEROSIDAD DEMOCRÁTICAS>

Popayán, 27 de mayo de 2010

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1. Preámbulo / 2. El Estado Dorado y Exitoso/ 3. ¿Cuál es «El divino tesoro»? / 4. La cazapremios que vive entre ratas/ 5. La llaman Meteorito o La Gorda / 6. «Usted es un progresivista, no un trascendentalista» / 7. Dos papas podridas / 8. El certificado de defunción / 9. Un demonio vestido de santito / 11./ 12. La exportación del miedo / 13. «Soy de donde mejor me convenga» / 14. «Y de mí, ¿qué va a decir?»: La Shakira

Fallece Dennis Hopper


Dennis Hopper tenía 74 años, y una extensa carrera como actor y director de cine.
Era de los considerados "de culto", no se el motivo, a lo mejor por ser raro y feo.
Dirigió y actuó en la mítica "Easy Rider: Buscando mi Destino", magnifica película, la he vuelto a ver hace poco...y me parece sobrevalorada, aunque muy buena.
Quizá para alcanzar el grado de "cineasta de culto", hay que ser un poco rebelde y salirse de las normas establecidas.
Lo de salirse y saltarse normas Dennis Hopper lo hacía muy bien.
Para mi gusto "Terciopelo Azul" de David Lynch, y "Apocalipsis Now" de Francis Ford Coppola, junto a "El amigo Americano" de Wim Wenders, son sus mejores películas.
Descanse en paz.


FUENTE:Dennis Hopper, el genio iconoclasta‎

INDICES DE PRECIOS: FUERZA BRUTA

Por Alfredo Zaiat

La confusión y análisis binario que dominan el escenario de la disputa político-mediática exige, del mismo modo que se hace en varias películas que advierten al espectador que se trata de una historia verídica o que los personajes no tienen relación con la realidad, la siguiente aclaración:

La intervención del Gobierno en el Indec destruyó la mucha o poca credibilidad que tenía el Sistema Nacional de Estadísticas Públicas. A lo largo de más de tres años, desde el comienzo de la crisis (“Boomerang”, 4 de febrero de 2007, publicado en el suplemento económico Cash de este diario) se criticó en más de una oportunidad la forma de los cambios realizados en la organización de esa dependencia y los movimientos abruptos de personal técnico y administrativo. También se observó la ausencia de información sobre las modificaciones aplicadas en las metodologías para realizar los relevamientos estadísticos, la interrupción de la difusión de la Encuesta Permanente de Hogares (“Información Pública”, publicado el 11 de abril de 2009, en base a un documento del Cels. Más adelante la EPH volvió a estar disponible), la debilidad expositiva oficial sobre las transformaciones internas y la sostenida morosidad en el flujo informativo con el consejo de asesores. A la vez, se mencionó la existencia de intensas internas políticas, gremiales y personales que profundizaron la crisis del Instituto. No se ignoró que hubo reacciones porque se afectaron algunos kioscos de tráfico de datos que complementaban el salario de responsables de áreas. Todo este proceso traumático en el Indec castigó mucho más a la palabra oficial dilapidando su legitimidad que el funcionamiento de la economía, que pese a todo coordinó la indexación de sus principales variables sin provocar desórdenes macroeconómicos descartando el IPC del Instituto.

Esta historia no es completa, y el principal responsable de que no lo sea es el propio Gobierno debido a las debilidades que muestra para emprender un necesario sendero de recuperación de la credibilidad del Indec. Sin embargo, resulta importante avanzar en ese desafío. Para ello el análisis sobre la calidad de las estadísticas que dominan el espacio público debe ser integral. Existe bastante coincidencia en el mundo académico acerca de exigir rigurosidad, precisión metodológica y aclaración sobre el tipo de relevamiento y estructura de encuestas de los indicadores oficiales. Este obvio y necesario reclamo en cambio es absolutamente ignorado en relación con las estadísticas elaboradas por consultoras privadas. Estas no están obligadas a reunir estándares de excelencia ni estrictos criterios científicos. Pero si ése es el nivel de exigencia habitual, es un despropósito que se hayan instalado como “la verdad estadística” en contraposición a los índices del Indec. Más aún cuando esas consultoras reúnen las siguientes características: la calidad de las estadísticas que preparan son mediocres, no se conoce la metodología aplicada para elaborar indicadores, no pueden mostrar la apertura de la muestra porque carecen de ella y no poseen equipos de encuestadores para construir un índice de precios consistente. En cualquier otra circunstancia de normalidad del sistema público de estadísticas, ni hubieran sido consideradas. Incluso ahora se requiere de firmes convicciones políticas que inhiben la rigurosidad intelectual, que varios demuestran en forma militante, para considerar correctas estimaciones de precios 2010 que oscilan del 25 al 40 por ciento anual. Como se sabe, existe un problema de precios en el rubro alimentos y bebidas desde hace tres años, pero esto no implica la existencia de un proceso de aumentos generalizados y descontrolados.


La desmesura analítica de las consultoras privadas tiene un componente político-ideológico que las aleja de la posibilidad de construir sólidos indicadores. Intervienen en la actual disputa política donde los grupos conservadores pretenden instalar el estado de miedo en la población por diversas vías. Algunas fueron desmontadas con la fuerza bruta de la fiesta popular del Bicentenario. Otras son más complejas, como el miedo a la inflación que convoca a los peores fantasmas de la inestabilidad económica y el deterioro social. Una potente herramienta para consolidar ese temor es la difusión de índices de precios privados desbocados. Vale insistir con que esa posibilidad fue abonada por el descrédito del Indec, que a esta altura requiere de un certificado de calidad al estilo IRAM para comenzar el proceso de recuperación de su credibilidad.

En esa tarea de construcción de ese miedo económico se suma la debilidad conceptual y de principios de un grupo de docentes de la Facultad de Ciencias Económicas indignado hoy por lo que sucede en el Indec, cuando durante décadas han convivido y silenciado en esa casa de altos estudios con la marginación de profesores por su ideología, atropellos académicos por parte de las autoridades de la facultad, movimientos millonarios de dinero poco transparentes, nichos de negocios y violencia de miembros del centro de estudiantes y con planes de estudios que forman yuppies en lugar de economistas. Las pertinentes observaciones académicas al Indec son imprescindibles. Pero cuando el entusiasmo por intervenir en la disputa política es más fuerte que el aporte técnico, se requiere contar con antecedentes de compromisos que lo respalden, y cualquiera que haya transitado los pasillos de esa facultad sabe que muy pocos pueden exhibirlos.

Una cosa es cuestionar algunos indicadores del Indec y otra muy distinta es otorgar credibilidad a índices que no resisten la mínima prueba de solidez técnica. Ese espacio de “no estadística” provoca un vacío que la ansiedad mediática, la especulación política y el instinto de supervivencia de funcionarios de primer nivel buscan llenar con indicadores privados. Cada uno tiene su motivación para ese comportamiento perturbador, pero no puede ocultarse que se trata de una elección política convalidar la producción estadística de consultoras de la city. Más aún cuando no esconden sus bajos instintos. Estos quedaron expuestos en forma contundente en expresiones de uno de los responsables de Buenos Aires City, agencia de referencia de algunos ministerios, de economistas heterodoxos y de la corriente mediática dominante. Nicolás Salvatore, de Buenos Aires City, escribió en su muro de Facebook (perfil público) el 26 de abril a las 8.41 horas: “Este gobierno termina con el mundial, es motivo de celebración. la inflación es un fuego santo, purificador, que incendiará a todo el kirchnerismo en la hoguera. Brindo por Phi (inflación esperada) esperado!! Y no solo brindo, me voy a encargar, como todos los meses, de que Phi esperado sea alto, muy alto, recontra alto, como diría el finado Guido Di Tella”.

Esta declaración de intenciones tiene la virtud de la sinceridad, cualidad no imitada por el resto de sus colegas, que se dedican a conjeturar el índice de precios aunque desean lo mismo que ese economista. A propósito, para no seguir contribuyendo a la confusión general, funcionarios y comunicadores sociales tienen a disposición una nota oficial que desmiente que Buenos Aires City sea un centro de investigación de la Facultad de Ciencias Económicas, atributo que se asignaba erróneamente (ver facsímil). En esa agencia también participa la ex directora del IPC del Indec Graciela Bevacqua. En lo que sí coinciden unos y otros especialistas de indicadores de precios a la carta es en ocultar que trabajan como asesores de diversas fuerzas políticas que aspiran a ser gobierno. Como se sabe, en esa instancia, los anhelos personales se confunden con la exigencia de realizar estudios serios sobre la realidad económica e indicadores estadísticos. Esto ha quedado en evidencia en más de una oportunidad a lo largo de estos años, con la conmovedora persistencia de esos economistas de la city en elaborar diagnósticos equivocados y, por lo tanto, proponer recetas de medidas que mostraron fracasar.


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